Sufre unas cosas en cuanto debieres
olvida otras en cuanto pudieres.
En un petate, testigo de los peores cansancios y de los más esperanzadores sueños, en éste se levanta Joaquín, víctima de los más deplorables tratos que puede soportar un ser humano…
Una madrugada Joaquín despertó para un día de común explotación y pusilanimidad, durante el camino observaba el amanecer y pensaba, ¿cuándo llegaría el día en que sus hijos no tuvieran el mismo destino al que él y todos sus ancestros se vieron sujetos?.
<<Éste pensamiento era recurrente desde años atrás, cuando acompañaba a su padre por la misma vereda escuchando historias de tiempos que para él sonaban increíbles, pues su padre le narraba de una extraordinaria época en la tierra era de todo aquel que la trabajaba.>>
Porque se había hecho algo habitual para los indígenas como él que trabajaran la tela y vistiesen harapos, cultivaran la tierra y pasasen hambre puesto que todo lo que trabajaban no era propio, lo único propio eran sus deseos de superación y búsqueda de justicia; continuo caminando por el sendero habitual en el que encontró un papel manchado de líquido rojizo y viscoso, en seguida lo recogió y desenvolvió, al abrirlo encontró algo que le llamó la atención, había un mensaje que para él era ajeno pero por extraño que pareciera le causaba una sensación de angustia, a pesar de no saber el contenido del mismo lo guardó.
Ese día Joaquín trabajó su fatigante jornada y al término de la misma acudió con un anciano que desde que él podía recordar era amigo de su padre y estaba tras de un mostrador, el anciano se mostró sorprendido al observar la cara impaciente del muchacho por lo que dijo: -¿A qué debo tú visita Joaquín?
-¡Encontré algo!
Joaquín saco de su bolsillo negruzco por el trabajo el tan extraño hallazgo, al mirarlo el yermo personaje exclamó: -¡Muchacho! ¿De dónde sacaste esto? Mientras agitaba el ya reseco papel, -¿Sabías que te pueden llevar por esto? No vuelvas a enseñarlo.
Don Aurelio mandó a Joaquín a su casa dejándolo más desconcertado que nunca, llegando a la misma, no mencionó ni una palabra y fue directo donde su compañero de palma observaba pasivo sus sueños. Esa noche no pudo dormir, pues giraba en su cabeza el asunto del misterioso contenido del papel, por lo que se dijo que a la mañana siguiente camino al trabajo haría una visita rápida a Don Aurelio, para que explicase el contenido del hallazgo y el ¿por qué del peligro que representaba?
Esa mañana encontró la tienda de raya boicoteada y un rastro de sangre que llegaba hasta la parte trasera de la pequeña casa de madera, Joaquín no se explicaba el ¿por qué?;
<< Lo que él desconocía era que la tarde anterior, una vez que Don Aurelio lo mando a su casa, entraron temibles sujetos armados que tomaron cuando el anciano no observaba el papel que había quedado en el mostrador y al desenvolverlo golpearon de manera brutal al anciano. >>
Con miedo, por la oscuridad de la mañana caminó sigilosamente con el corazón palpitante, como respuesta del cuerpo ante una situación de peligro, Joaquín se acercaba, más decidió tirarse en el pasto seco al escuchar unos gemidos de dolor, se fue acercando lentamente hasta que puedo observar la sombra de un hombre que gritaba de manera despiadada al anciano: - ¿Quién te lo dio? ¿Para cuándo es esto? A lo que el pobre ser, que apenas podía jalar aire para responder decía: -No sé, ¡se lo juro mi capitán! La paciencia de aquel hombre se agotaba y la señal de su fin la marco un estruendoso sonido, que a Joaquín paralizó. Una vez pasado el peligro el indio se acercó y por su cara resbalaron dos húmedas señales de dolor y arrepentimiento ante el cuerpo inerte del anciano que por encima de éste se encontraba el mismo papel que Joaquín le había mostrado.
No pudo más que enterrar el cuerpo en señal de remordimiento, ya que ningún ser humano que se jacte de serlo hubiera podido observar sin protestar la escena del asesinato que Joaquín había presenciado además de saber que todo lo anterior había sido causado por el papel que él mismo le había dejado la tarde anterior.
Ahora más que nunca el deseo de Joaquín era averiguar el significado del papel que perdía su legibilidad ante nuevas manchas del liquido viscoso; ese día asistió a trabajar, más por el retraso se le asigno un castigo corporal, que en otras ocasiones le hubiese mermado la capacidad de desarrollar su trabajo por el dolor, sin embargo, ésta vez ni siquiera sentía los azotes que le daban pues su mente no estaba en ese momento, se había quedado detenida en el pasado inmediato. Ese día se mostro más largo de lo habitual, empero Joaquín espero paciente a que se marcharan todos los trabajadores, que corrían despavoridos a sus casas y con sus familias debido a que era una época donde se rumoraba que la leva estaba por llegar y si ésta los agarraba iba a ser imposible que volvieran a sus hogares con los suyos, pues en el país se vivían tiempos donde se luchaba por todo lo que Joaquín deseaba, además de que otro tipo de personas ajenas a las condiciones de Joaquín buscaban la obtención del poder una vez muerto un dictador al que le apodaban “El chillón de…”
Joaquín sabía que la persona a la que se iba a dirigir no era de fiar pero estaba seguro de que él era el único que podría descifrar el mensaje del papel, por ello acudió con Manuel que era un peón de la hacienda donde trabajaba, este al ver la rezagada figura del indio le dijo, ¿Qué haces aquí? ¿No tienes vieja que te espere? A lo que Joaquín respondió,
- Sí, pero te quiero preguntar algo.
- ¿Qué quieres? Otra calentadita como la de la mañana.
- ¡No!, es que quiero que me digas que dice aquí, mientras sacaba el papel más maltratado que nada, el peón se lo arrebato y empezó a leer con grandes esfuerzos, tartamudeando, debido a que apenas y tenía nociones de cómo hacerlo, más le pudo decir a Joaquín, leee- vantt-amien-tto ar-arr-mmado app-robado. El mensaje a penas mascado por el peón dejo aún más confundido a Joaquín, diciéndole ¡Gracias! A lo que Manuel le dijo ¡No andes con esos que te van a meter en problemas!, Joaquín ya había emprendido una carrera.
Todo le daba vueltas en la cabeza, tanto las voces de Don Aurelio como la de Manuel y la de aquel capitán que le parecía familiar, de pronto no pudo más y se sentó en el campo tratando de hilar todas sus ideas; poco a poco las partes de un rompecabezas se empezaban a acomodar en la cabeza de Joaquín.
Unas noches atrás de regreso a casa había escuchado unos murmullos, de unos compañeros suyos que mencionaban las labores que les habían sido encargadas, las cuales consistían en llevar un mensaje para un líder de los sublevados para que se diera la sedición, también recordó que mencionaban que no iban a volver más a la hacienda y que ahora sí se le daría su merecido a Don León dueño de la misma, al acabar lo que ellos llamaban la lucha de justicia, sin embargo esa noche Joaquín siguió caminando sin dar importancia a lo que había escuchado; a la mañana siguiente se levantó para ir a trabajar y efectivamente sus compañeros no habían vuelto, en ese mismo día recordaba que al pasar por el cuarto donde estaba el administrador de la hacienda escucho una voz ronca e imperativa que le decía al administrador: ¡Debe de dar un reporte de los campesinos que no se presenten a trabajar más de 4 días seguidos! puesto que son órdenes del jefe para saber cuántos se están uniendo a los rebeldes a lo que el administrador respondía con un tono de ironía – Esta lucha se está llevando a todos los indios que me trabajan, pero ni hay problema, dijo aquí hay mas indios muertos de hambre que quieren trabajar, que todos éstos, refiriéndose a unos burros que se encontraban comiendo pasto a su derecha; lo que escuchó recordaba, lo había enfurecido de sobremanera ya que ponía en un plano de igualdad a una bestia que una persona.
Ahora se le mostraba más diáfano el panorama a Joaquín, pero faltaba aún resolver el problema de para quien iba dirigido el mensaje ya que para Joaquín se había vuelto una cuestión personal el resolver éste misterio puesto que el insignificante papel ya había cobrado la muerte de Don Aurelio, por lo que estaba dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias, aunque esto significara el unirse a los “rebeldes” para vengar la muerte del anciano ya que desde la muerte de su padre éste había visto por su familia.
Lo primero que hizo, fue visitar las casas de sus compañeros para preguntar a sus esposas que vestían harapos oscuros, el paradero de éstos, a lo que ellas respondieron con alaridos diciendo que Patronio otro compañero de la hacienda los había delatado con el administrador y que fueron buscados por el capitán Magaña mismo que Joaquín se enteraría que era el mismo que había asesinado a Don Aurelio, esto gracias a las descripciones de las mujeres, ante esta escena no pregunto más pues la respuesta del paradero de sus compañeros se mostraba clara ante los alaridos y los harapos vestidos por las mujeres, por lo que sólo se concreto a preguntar cuál era el lugar donde sus ex esposos se reunían con los rebeldes, a lo que una de las viudas respondió: - Joaquín no te metas en eso hazlo por tus hijos y por Rosalba. ¿Qué los quieres dejar desamparados? Cuestionamiento que no recibió respuesta, después de varios intentos por sacarles el lugar sonde se reunían los sublevados una de las vidas cedió antela promesa de Joaquín de vengar a su esposo, matando a Magaña.
Joaquín se dirigió a su casa para coger algunas cosas y buscar la antigua pistola que por generaciones había pasado de mano en mano hasta Joaquín, aunque era tan vieja que no estaba seguro si funcionaba, lo último que escucharon sus hijos y Rosalba fue un frio adiós.
Al llegar al lugar, lo detuvieron y él trato de soltarse argumentando que traía un recado, un hombre que estaba sentado con un sombrero de ala ancha llamado Eufemio dijo – ¡Suéltenlo! A ver tú ¿Quién te envía? Y Joaquín temeroso respondió nadie pero traigo algo que me encontré - ¡A verlo! Lo leyó y dijo ¿de donde lo sacaste? Se levanto como energúmeno, - Desde cuándo tienes esto que mira como está, Joaquín quería contarle toda su historia pero Eufemio lo miraba con ojos de desconfianza que al ver un bulto en los oblicuos de Joaquín le ordeno a sus hombres que lo detuvieran mientras éste sacaba la pistola que escondía y le pregunto - Pa que traes esto? Y Joaquín respondió tartamudeando - Es que me les quiero unir, -¿Si? Pus se te va a cumplir ahora te quedas y Joaquín le dijo sólo tengo que decir a mi familia que me enlistare con ustedes y Eufemio dijo - pus ándale te regresas rápido, a la salida de Joaquín de ese lugar fue observado por Patronio mismo que fue corriendo a avisar a Magaña ya que este le daba unos centavos por delatar a sus semejantes. Antes de irse a su casa Joaquín paso a visitar la tumba de Don Aurelio jurándole que lo vengaría, para cuando llego a su casa solo había tres cadáveres que eran el de sus hijos y de su esposa respectivamente, por lo que aunque con lagrimas en los ojos se regreso al lugar de los sublevados diciendo lo ocurrido y Eufemio lo trato de tranquilizar y este le dijo que no se tranquilizaría que ahora mismo iría a matar a Magaña que él estaba seguro que era él responsable, a lo que Eufemio dijo - No muchacho vas a arruinar el levantamiento, Joaquín no le importaba ahora en lo más mínimo el levantamiento lo único que quería era venganza pues para que lucharía por superarse y liberase del yugo explotador, si no lo compartiría con sus seres amados, por lo que se dirigió a un sabino alejado de todo y desenfundo el antiguo instrumento bélico y lo acciono, si funciono o no eso sólo lo supo el antiguo y frondoso árbol.